Mateo organizó una fiesta excepcional. Recibió un reloj de extrema precisión y repartió dulces de hojaldre con zumo de papaya.
Fue un gesto muy generoso. La agilidad de los invitados al bailar fue el mayor atractivo del festejo. Al terminar, todos ayudaron a recoger el salón con una exigencia máxima. ¡No hubo ningún extravío ni queja!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu mensaje