Ayer ocurrió algo muy extraño en nuestro pueblo. Como solía pasar en los meses de otoño, las nubes cubrieron el sol rápidamente y empezó a llover con muchísima fuerza. Mi abuelo siempre dice que no nos concierne quejarnos por el mal tiempo, ya que el campo necesita el agua para que las cosechas crezcan sanas. El invierno pasado, incluso llegó a nevar en lo alto de la montaña, lo que obligó a las autoridades a abolir algunas excursiones escolares que ya estaban planeadas. Aunque estos fenómenos climáticos solo suceden de vez en cuando, a todos nos atañe estar preparados y cuidar el medio ambiente para que el clima no se vuelva más loco de lo habitual.
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